lunes, 11 de junio de 2012

Exequias


No nos queda mucha información acerca de los pintores antiguos. Y de algunos, como del mítico Apeles, sólo por referencias y relatos. Sin embargo, del pintor que hablamos en esta entrada, quedan al menos una decena de obras, entre las cuales una de mis preferidas.

Exequias es un pintor griego (probablemente nacido en Salamina) que desarrolló su actividad en Atenas entre los años 550 a.C. y 530 a.C. Teniendo como técnica principal la de las figuras negras, destacó por sus composiciones y la precisión de su dibujo, de tal modo que coloca a la pintura en cerámica junto con las grandes artes de la historia griega.

Su obra más famosa es un ánfora que se encuentra en los Museos Vaticanos que muestra a Ayax y a Aquiles jugando.



Y, sin embargo, no es ésta la pintura que, personalmente, más me llama la atención. Con mucho, entre las obras que más me han cautivado, se encuentra el llamado Kílix de Dionisio, actualmente en Múnich. En el interior de una copa de vino, la composición narra el viaje de dios Dionisio a Atenas. Durante la travesía, los piratas se apoderaron del barco con la intención de vender al dios como esclavo. Enfurecido, Dionisio transformó el mástil en una vid y arrojó a los piratas al mar,  que en ese instante quedaron convertidos en delfines. En la escena podemos ver a un Dionisio que sobre un mar de vino tinto viaja serenamente hacia Atenas, con las velas hinchadas y soltenidas por un mástil-vid lleno de racimos de uva, mientras los delfines, saltarines,  acompañan al dios en su navegar. Una escena mítica en la que el tiempo se para y que nos lleva a otras épocas en las que los dioses aún existían.


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